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¿Qué es el Correllianismo? Por el Canciller Donald Lewis

Publicado 20/07/2013 | Por Lady Harwe Tuileva

¿Qué es el Correllianismo?

Por el Canciller Donald Lewis (Traducción de Harwe Tuileva)

El Correllianismo es un sistema de creencias que resulta de una combinación del Espiritualismo y el Universalismo Pagano. Los Correllianos buscan comprender el Universo y el lugar de la Humanidad en él. La naturaleza de la Divinidad (Dios), el Alma y el Karma, son muy importantes en el pensamiento correlliano. Los correllianos también estudian las formas en las que las personas pueden usar los poderes más elevados del Alma, comúnmente conocidas como “magia”, para influenciar sus vidas para lo mejor, y están centrados en temas morales, como la Rede y el concepto de Virtud.

Los correllianos creen en la máxima Hermética “así arriba como abajo”. Ésta es la idea por la cual todo lo que existe es un reflejo de la Divinidad, la cual es su origen, así como también todo lo que existe personifica a la Divinidad a través del Alma, que es en sí misma una parte más pequeña de la Divinidad. Por tanto, la Deidad se encuentra en todas las cosas y se puede acceder a ella e interactuar con ella a través de todas las cosas, ya que nada está completamente separado de la Divinidad.

Los correllianos creen que la tierra es un ente viviente, al igual que el Universo. Los correllianos creen que todo lo que existe tiene espíritu y que se puede decir que está vivo, tanto a nivel espiritual como a nivel físico, y en muchas ocasiones a ambos niveles. Esto es aplicable no sólo a las criaturas de las cuales se sabe que son sintientes, como las personas y los animales, sino también a las plantas y las piedras, a las que también consideramos seres vivientes. Los correllianos creemos que todo tiene alma y que al nivel del alma todo lo que existe es igual en su potencial, aunque no tengan necesariamente la misma experiencia vital.

Los correllianos creen en la reencarnación. Creemos que todas las Almas viven múltiples vidas, de hecho, vivimos incontables vidas. Durante el viaje de la encarnación, el Alma comienza con formas simples de vida y gana más y más experiencias al ir cambiando a formas más complejas de existencia. Las almas que actualmente viven como humanos han experimentado vidas incontables como organismos más simples antes de su primera vida humana, y vivirán como formas de vida sucesivamente más complejas tras haber completado sus últimas encarnaciones humanas.

Creemos que, a la vez que el Alma experimenta las múltiples encarnaciones, su conciencia se mueve a través de los Siete Planos. Los Siete Planos son el físico, emocional, mental, astral, el plano del alma, el monádico y el plano divino. La idea de los siete planos es una forma de entender los sucesivos niveles de encarnación. Esta misma idea se puede expresar a través de otros arquetipos, como los Nueve Mundos o el Árbol de la vida. Como humanos, normalmente nos encontramos en el Plano Mental, pero nos movemos lentamente hacia el Plano Astral.

Cuando decimos que nos movemos a través de los Planos, lo que queremos decir es que nos volvemos más y más conscientes de esos niveles de existencia. Los diferentes aspectos del Alma ya existen en todos esos siete niveles, sin embargo normalmente no somos conscientes de ellos. El proceso por el cual tomamos conciencia de esos diferentes niveles es lo que se conoce como “moverse a través de los Planos”.

Las partes de nuestro ser de las que ya somos conscientes se conocen como el “Yo Inferior”, y están compuestas por los aspectos físico, emocional y mental de nuestra existencia. Los aspectos de los cuales no somos normalmente conscientes y en los que tenemos que trabajar son descritos como el “Yo Superior” o la “Super-Alma”. El Yo superior contiene los niveles Astral, del Alma, Monádico y Divino de nuestro ser. La Magia es el arte de acceder y usar todos esos niveles de nuestro ser, a través de los cuales percibimos cómo se crea la realidad y cómo se puede tener un efecto sobre ella.

Los Siete Planos y todo lo que éstos contienen son emanaciones de la Divinidad, cuyas manifestaciones se vuelven más y más numerosas al movernos del Plano Divino al Físico, donde las formas de vida son incontables. El proceso a través del cual las manifestaciones de la Divinidad se multiplican a través de los Siete Planos se parece a las formas que encontramos en la naturaleza, como las ramas y las raíces de los árboles, los ríos, etcétera, donde una única línea se divide en muchas otras que a su vez se dividen en otras, que se van dividiendo en pequeñas e incontables formas.

Los correllianos sostienen que la Fortuna o el Karma es el mecanismo a través del cual las lecciones de la encarnación se van aprendiendo. Creemos que el Karma se genera a través del apego a ideas, emociones o situaciones. Estos apegos se forman normalmente a través de experiencias traumáticas, y nos hacen repetir experiencias similares a través de muchas vidas, hasta que aprendemos las lecciones que existen tras dichas experiencias. Esta idea se expresa a través de la denominada “Ley de Tres”, que sostiene que todo lo que hacemos vuelve a nosotros múltiples veces. Esto no significa que todo nos sea devuelto tres veces exactamente, sino que las cosas vuelven a nosotros tantas veces como sea necesario para que aprendamos la lección subyacente. Cuando el aprendizaje de la situación se completa, el Karma es liberado y ya no nos retiene a la misma situación. Además, creemos que trabajando con la intención de aprender de esas lecciones se puede acelerar el proceso de liberación del Karma.

Los correllianos ponen gran importancia en la moralidad y en la idea de la “Virtud”. Contemplamos la Rede Wicca como nuestra afirmación moral más importante. La Rede es “Mientras a nadie dañes, haz tu voluntad”. Éste es un corolario de sentido común, al igual que la Ley de Thelema inventada en el S. XVI: “Haz tu voluntad”. La Ley de Thelema es una afirmación de total confianza en la Humanidad, que conllevaba que el “Hacer la voluntad de uno” era la verdadera naturaleza de la humanidad, por tanto, hacer lo correcto; pero obviamente se puede abusar de esta afirmación, así que el añadido de “Mientras a nadie dañes” al colorario se hizo aconsejable y necesario.

Los correllianos comprenden la frase “A nadie dañes” de la Rede Wicca como la forma común de entender el concepto de “Daño”, como se entendería normalmente en una conversación, y sin expandir su interpretación. Así pues, si un acto no se entendiera como “Daño” en una conversación cotidiana, no existe “Daño” entendido por la Rede Wicca. Por tanto, la Rede prohibiría tanto el daño no intencionado como flagrante, pero no prohibiría cosas como la auto-defensa.

Los correllianos tienen en gran estima la Virtud o “Acción correcta”. Los correllianos comprenden que todas las cualidades existen en un contínuo, desde poco hasta demasiado, encontrándose la Virtud en ninguno de los dos extremos, sino en el medio. Por tanto, muy poco de cualquier cualidad podría ser tan perjudicial como demasiado, pues sólo en el centro de la cualidad se encuentra la Virtud. Consideremos el siguiente ejemplo. Poca compasión es tener un corazón frío, por tanto no es Virtud. Sólo en el centro encontraríamos la Virtud de la compasión. Esto mismo es aplicable al valor: muy poco es timidez, pero demasiado es ser temerario. Sólo en el centro el valor se entiende como una Virtud. Debido a este punto de vista, los correllianos rechazan la idea de “Bien y Mal” como conceptos opuestos, manteniendo que el “Bien” en todo caso estaría en el medio y nunca se encontraría en los extremos.

Los correllianos creen que el mundo ha pasado por muchas Edades que han tenido diferentes energías. Creemos que estamos actualmente en el comienzo de la Era de Acuario, durante la cual esperamos ver una continua expansión de la conciencia y un incremento en la expresión de los poderes superiores del Alma en el mundo material. Creemos que, finalmente, dentro de muchos años, todos los poderes del Espíritu se manifestarán conscientemente en el mundo físico.

Los correllianos creen que el mundo está en un estado constante de evolución espiritual y física, y que el futuro siempre será mejor que el pasado. Creemos que el papel del ser espiritual no es sólo el de mejorar ellos mismos, sino también hacer mejorar su mundo, y que el rol de una organización espiritual no es meramente el de preservar y pasar el conocimiento, sino el de incrementar y expandir el conocimiento. Nunca es suficiente para nosotros dejar el mundo tan bien como lo encontramos: debemos intentar dejar un sitio mejor para quienes aún no han llegado aquí.